Autor: | Categoría: Noticias, Transporte por carretera |

Los megacamiones, vehículos de 60 toneladas y 25,25 metros de longitud, ya pueden circular en las carreteras españolas con el objetivo de aumentar la competitividad y eficiencia del transporte español.

 

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Desde el pasado 24 de diciembre los megacamiones ya pueden circular por las carreteras españolas. Así consta en el BOE la Orden PRE/2788/2015 donde se incluyen los vehículos de hasta 25,25 metros de longitud y 60 toneladas de masa máxima autorizada. El objetivo de esta modificación sería “favorecer la competitividad y eficiencia tanto de las empresas demandantes de transporte como de las propias empresas transportistas”. Para poder circular será necesario la obtención de una autorización expedida por el órgano competente en materia de tráfico, que considerará las repercusiones que la circulación de estos vehículos pueden ocasionar en las carreteras y la seguridad vial.

Beneficios de los megacamiones

Los beneficios de esta medida se esperan en cuanto a una reducción del tráfico de los vehículos pesados lo que conlleva a una mayor seguridad en la carretera, disminución de emisiones, ahorro energético, así como en una disminución en los costes en la actividad del transporte, mejorando en definitiva la eficiencia y la competitividad. Esto es posible dado los avances técnicos en la fabricación de vehículos de transporte y una mejora en las infraestructuras de las carreteras españolas.

También aumentaría la productividad al aumentar la carga a transportar y supuestamente los márgenes de beneficio serían mayores. Otra ventaja sería el menor impacto ecológico y menor congestion de las carreteras al haber menos vehículos. También estaríamos compitiendo al mismo nivel que en otros países europeos.

La implantación de los megacamiones se estima que reducirá en un 22% los costes por tonelada/km.  Así, con esta medida se estima que se sustituirán aproximadamente 109 millones de vehículos/ kilómetro, lo que supondría un ahorro de unos 100 millones de euros al año.

La aplicación de esta medida ha demostrado en otros países europeos que con esta medida se mejora la seguridad vial al ser necesarios menos vehículos en circulación para transportar las cargas.

Argumentos en contra

Como argumentos en contra encontramos la más que razonable duda de si los márgenes de beneficio o la productividad aumentarían en la práctica, ya que para muchos transportistas el único beneficiado sería la empresa cargadora, siendo el transportista el que tendría que aumentar sus costes, al tener que hacerse cargo de unos gastos mayores como son los costes en gasóleo, mantenimiento de los vehículos, etc, manteniéndose el mismo precio. Este escenario sería realmente desolador para el transportista. Y es que está claro que si el volumen de carga transportada aumenta pero el precio se mantiene el resultado es que aumentan los beneficios de las empresas cargadoras en detrimento de los transportistas. El sector de transportes español además, sufre de una poca y mala unión entre cargadores y transportistas, por lo que el acuerdo para aceptar la medida entre ambas partes se hace aún más difícil.

Otro punto negativo sería el mayor deterioro de las infraestructuras al tener que soportar el mayor peso de estos megacamiones. Además, estos vehículos podrán restarle actividad al transporte ferroviario, que constituye el modo de transporte más ecológico.

Por otra parte, no todas las empresas de transporte pueden financiar esta clase de vehículo, siendo para las pequeñas y medianas empresas más difícil para competir con las que sí se lo pueden competir, por lo que sería claramente una desventaja competitiva. No hay que olvidar que estamos en un país donde el número de autónomos y las medianas y pequeñas empresas de transportes es muy elevado.

La medida ciertamente ya se ha aplicado en otros países y la conclusión es que se ha demostrado que no ha tenido implicaciones negativas pero tampoco hay que olvidar que países como Holanda y Francia donde se permiten esta clase de vehículos tienen realidades diferentes en cuanto a transporte. En Francia hay dos leyes para sustentar los beneficios de esta medida que establecen la responsabilidad subsidiaria en el pago en toda la cadena de contratación y el plazo máximo de pago a 30 días. En Holanda, cuando el Ministerio de Transportes lanzó la propuesta de las 66 toneladas reunió a cargadores y transportistas y les propuesto realizar un proyecto piloto en el que todos se vieran beneficiados, de forma que pudieron llegar rápidamente a un acuerdo beneficioso para ambas partes. Incluso los propios cargadores costearon parte de las inversiones que debían afrontar los transportistas, además de establecer un precio justo para el transporte.

En definitiva, autorizar los megacamiones en España está bien si todos se benefician de la medida y no solo unos pocos. Si este beneficio no se refleja de alguna forma en el transportista como por ejemplo en un aumento del precio que cobra, sino que solo conlleva más costes para el mismo, la implantación de los megacamiones en España no sería justa para todos.

 

 Fuente: BOE



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