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El tema de la modificación de la carga máxima permitida para los camiones ha abierto ampollas en el sector transportes en España. Un mar de opiniones a favor y en contra se han abierto a raíz de la propuesta. Pero vamos a analizar cuáles son los supuestos beneficios y desventajas de la medida.

Entre los argumentos a favor estaría una mayor productividad al aumentar la carga a transportar y supuestamente los márgenes de beneficio serían mayores. Otra ventaja sería el menor impacto ecológico y menor congestion de las carreteras al haber menos vehículos. También estaríamos compitiendo al mismo nivel que en países como Francia y Holanda donde ya se ha aplicado la medida.

Como argumentos en contra encontramos la más que razonable duda de si los márgenes de beneficio serían realmente mayores, es decir, si en realidad la productividad aumentaría, ya que muchos ven que el único beneficiado sería el cliente, siendo el transportista el que tendría que aumentar sus costes, al tener que hacerse cargo de unos gastos mayores (costes en gasóleo, deterioro de los vehículos, etc) manteniéndose el mismo precio.Este escenario sería realmente desolador para el transportista. Muchos ven claro que la mayor carga transportada por el mismo precio redunda en los beneficios de las empresas cargadoras en detrimento de los transportistas. El sector de transportes español además, sufre de una poca y mala unión entre cargadores y transportistas, por lo que el acuerdo para aceptar la medida entre ambas partes se hace aún más difícil.  Otra consecuencia negativa sería el mayor deterioro de las infraestructuras. Además, muchas pequeñas y medianas empresas no podrían competir con las empresas más grandes que pueden financiar esta clase de vehículos, convirtiéndose para ellas en una clara desventaja competitiva. No hay que olvidar que estamos en un país donde el número de autónomos y las medianas y pequeñas empresas de transportes es muy grande.

Los países como Holanda y Francia donde se permiten esta clase de vehículos tienen realidades diferentes en cuanto a transporte. En Francia hay dos leyes para sustentar los beneficios de esta medida que establecen la responsabilidad subsidiaria en el pago en toda la cadena de contratación y el plazo máximo de pago a 30 días. En Holanda, cuando el Ministerio de Transportes lanzó la propuesta de las 66 toneladas reunió a cargadores y transportistas y les propuesto realizar un proyecto piloto en el que todos se vieran beneficiados, de forma que pudieron llegar rápidamente a un acuerdo beneficioso para ambas partes . Incluso los propios cargadores costearon parte de las inversiones que debían afrontar los transportistas, además de establecer un precio justo para el transporte.

En definitiva, implantar una medida como esta debería también conllevar un beneficio para el transportista, es decir, un aumento de los precios, pues de no ser así poco sentido tendría. En este momento y tal y como está la situación en el transporte español este aumento de precios no se ve muy claro, por lo que existen muchas dudas al respecto. Desgraciadamente, la realidad del sector no es la misma que en otros países donde ya se ha implantado la medida, por lo que no es comparable. De cualquier forma, en Cataluña se ha aprobado las 44 toneladas en su ámbito territorial, pero la medida ha sido derogada hasta septiembre del 2014, lo que de nuevo muestra las dudas en la implantación de esta polémica propuesta.