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El paso de Brenner, en el ojo del huracán: las empresas y los conductores deberán prepararse para atascos y largas esperas  lo que significa mayores costes.
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El paso de Brenner, un paso de montaña a través de los Alpes entre las fronteras de Italia y Austria, funciona desde hace milenios como uno de los principales ejes de transporte y comercio entre el norte y el sur de Europa. Cada cierto tiempo, este puerto alpino se convertía en el epicentro de la economía y la política. También ahora que Austria se prepara para reanudar el control fronterizo con Italia, previsto para finales de mayo.

El 12 de abril de 2016 se iniciaron las obras con el desmontaje de las barreras de protección ubicadas a la altura de la frontera entre Austria e Italia. Desde 1998, el acuerdo de Schengen, símbolo de la libre circulación en Europa, ha garantizado un cruce de frontera sin barreras. De aquí a finales de mes se levantará un centro de control cubierto, una medida disuasoria cuya función es contener la afluencia de los refugiados hacia Austria.

Se prevén atascos y costes económicos

Las empresas de transporte prefieren la autopista de Brenner, especialmente por los bajos costes de peaje y combustible de Austria, en comparación con la vecina Suiza. En 2015, 2,1 millones de camiones atravesaron los Alpes por esos 4 carriles, lo que equivale a 5.800 vehículos al día. Con la limitación de velocidad a 30 km/h en la zona del punto de control, las empresas y los conductores deberán prepararse para atascos y largas esperas, a pesar de que está previsto habilitar dos carriles para los camiones. Uno de los carriles se destinará a inspecciones visuales, mientras que el otro servirá para la comprobación aleatoria de datos personales.

En cualquier caso, el cierre de la principal vía de transporte de Italia amenaza con aumentar los costes por mantener los camiones parados y los tiempos de espera. La Cámara de Comercio de Tirol del Sur teme que los costes adicionales se repercutan al contratante, es decir, a los cargadores, que acabaría por trasladarlos al consumidor mediante una subida de los precios.

Sopesando posibles soluciones

Las soluciones que se han sopesado para los problemas que se perfilan incluyen desde el refuerzo del transporte ferroviario, el uso de sellos de certificación para camiones y hasta tiempos de conducción y descanso flexibles para los conductores de camiones durante el control fronterizo.

Para poder reforzar el corredor ferroviario, sería necesario revisar los horarios con el fin de poder presentar un alternativa atractiva a la autopista en términos de tiempo. Los sellos de certificación que, en perfectas condiciones, indican que el camión no ha sido abierto desde el momento en el que se efectuó la carga deben ser elaborados por el sector privado. No se ha adoptado ninguna decisión sobre las propuestas.

La flexibilización de los tiempos de conducción y descanso para los conductores de camiones parece carecer de todo fundamento para el debate. Incluso suponiendo que la reglamentación solo se aplicara de manera excepcional durante un determinado periodo de tiempo en el paso del Bremer, se estima que el riesgo de seguridad es demasiado elevado.

Solución viable: cálculo de tiempo adicional

La Astag, Asociación suiza de vehículos industriales, no prevé que el tráfico se desvíe por el tramo de San Godardo o San Bernardino, puesto que utilizar las rutas alternativas no supondría ni un ahorro de tiempo ni de costes. Como ya se ha mencionado, los precios de peaje y de combustible en Suiza son muy superiores a los de Italia y Austria.

Mientras no exista ninguna otra solución de aplicación inmediata, lo único que queda es calcular el tiempo adicional y asumir unos mayores costes por mantener los camiones parados. Estos costes correrán a cargo del consumidor y del conductor, a quienes se computará la duración total como tiempo de conducción. Queda la esperanza de que el control transfronterizo sea meramente una amenaza de Austria hacia Bruselas y que se logre un acuerdo sobre cómo afrontar la afluencia de inmigrantes.

 



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